¿Qué?

El Tamborile es el festival de Música de Calle de la localidad turolense de Mezquita de Jarque. Una localidad de poco más de 100 habitantes, que quiere dar la importancia que merece este estilo de música. Este festival nació a iniciativa de los jóvenes de la localidad el año 2009 y que año tras año sigue siendo posible gracias a todos vosotros. El objetivo, como desde el inicio, sigue siendo reunir a los mejores grupos aragoneses, con exponentes nacionales e internacionales de la música y la animación de calle. Más de 80 grupos y más de 800 músicos y artistas han pasado por las calles de la localidad desde el comienzo del festival.

¿Por qué? 

Tamborile nace porque por tamborileros se conoce a los habitantes de Mezquita de Jarque. La razón la desconocemos. Sí sabemos que el tamboril es un instrumento de percusión que está documentado desde la edad media y el tamborilero, la persona que lo toca. Dicho instrumento suele colgar del hombro mediante una correa, ya que su toque siempre ha sido en movimiento, de ahí que sea un festival en la calle.

El Tamborile es un festival de música de calle:

El festival Tamborile se concibe como un festival de música y cultura de calle. Las actuaciones tienen lugar, por tanto, en las calles y plazas de Mezquita, sin que exista un espacio fijo para su desarrollo, y son totalmente gratuitas. El festival trata de programar actividades para todos los públicos, estando la mañana inclinada a la población más joven aparte de su instalación fija en el parque de la villa. 

Finalidad y objetivos

El proyecto desde sus inicios nace con una doble vocación:

1.-Reivindicar la música y la animación de calle, ambas expresiones culturales habitualmente desvalorizadas.

2.-Dinamizar la vida cultural de la localidad y reivindicar el espacio rural como espacio vivo.

Un poco de historia 

El sábado 13 de junio de 2009, se realizó en Mezquita de Jarque la primera edición del festival de música y animación de calle, Tamborile. El festival se había presentado en sociedad apenas unas semanas antes para mostrar algunas de sus señas de identidad: la apuesta por la música y la animación de calle, una programación basada en la calidad y diversidad de las propuestas, la gratuidad de todos los espectáculos y un leitmotiv fundamentado en el contacto entre “público” y artistas.

Nacía así una nueva iniciativa de festival en Aragón, que sin embargo tenía un elemento diferencial al ser la única propuesta de su género en toda la comunidad y una de las pocas existentes en todo el estado, junto al festival Haizetara de Amorebieta-Etxano en Vizcaya y el FEMUKA de El Espinar en Segovia, dedicadas íntegramente a la música de calle.

El proyecto había surgido meses atrás liderado por los jóvenes de la localidad, en alianza con el ayuntamiento. Estos, desinteresadamente, se ocuparán de llevar a cabo todas las labores de organización, contratación, difusión, promoción, diseño y búsqueda de financiación.

A esta alianza se sumarían, desde este primer año hasta la actualidad, las otras dos asociaciones culturales existentes en Mezquita de Jarque y el C.R.A Pablo Antonio Crespo que agrupa a los niños de Aliaga, Camarillas, Cuevas de Almudén, Hinojosa de Jarque, Jarque de la Val, y Mezquita de Jarque. Se cumplía así uno de los retos que se marcaba la organización: sumar a todos los colectivos asociativos de la localidad.

En el terreno musical, esta primera edición vendría a mostrar el camino que el festival iba a seguir en ediciones posteriores. Así este primer año pasarían por la localidad bandas de la trayectoria de Brincadeira (Barcelona), Bandarra Street Orquesta (Tarragona) o los aragoneses Lurte y Gaiteros de Estercuel. Unos inicios ambiciosos preludio de lo que serían las cinco ediciones posteriores. Las buenas cifras de asistencia (cercanas a las 700 personas) vendrían a ratificar el éxito de esta primera edición. Se sentaban así las bases para la continuidad del mismo.

Tras este buen arranque, el festival comienza una senda de crecimiento que se mantendrá hasta hoy en día y que viene a refrendar el trabajo realizado y los apoyos recibidos. Podemos distinguir varios hilos argumentales:

  • -A nivel social, el festival es reconocido por la población de la localidad como un elemento dinamizador y de orgullo colectivo. El tejido asociativo de la localidad sigue implicado en el proyecto y la colaboración con el C.R.A Pablo Antonio Crespo se mantiene.
  • -A nivel organizativo, la experiencia del primer año sirve para que en la segunda edición se realicen cambios a nivel de funcionamiento y planteamiento que sirven para la mejora del festival.

La organización a su vez entabla contactos con la organización del Haizetara (Amorebieta -Vizcaya), Femuka (El Espinar-Segovia) Gaire (Pancrudo-Teruel) y Poborina Folk (El Pobo de la Sierra-Teruel) lo que sirve para generar dinámicas de retroalimentación a nivel de experiencia y colaboraciones puntuales. La presencia del festival en ferias y eventos donde este presente la música de calle se vuelve habitual. El festival da un paso adelante en su consolidación con la creación de una figura jurídica específica para la gestión del mismo: nace el año 2012 la Asociación Cultural Tamborile, estructura que aglutina la gestión del festival desde entonces.

  • -A nivel de programación se pueden distinguir tres líneas de acción. La primera. Se confirma esa apuesta por reunir a los mejores grupos aragoneses con exponentes nacionales e internacionales de la música y la animación de calle. Así, en estas nueve ediciones han pasado por las calles de Mezquita de Jarque bandas de la trayectoria de los franceses Taraf Goulamas, Acooustel Gang, Funky Style Brass, Fanfaré Electriqué, Complete Mandingue, Fanfare Rockbox , Pastors of Muppets o No Water Please; los estadounidenses Broken Brass Ensemble, Hungry March Band, What Cheer? Brigade o Mission Delirium; los italianos Magicaboola; los suizos de la Pullup Orchestra; los colombianos AAINJAA; los portugueses Kumpania Algazarra; el hombre orquesta croata Cigo Man Band; la fanfarria rumana Shukar; los ingleses Perhaps Contraption; los sevillanos de la Banda de la María; los gaditanos Chirigota del Canijo, los barceloneses Always Drinking Marching Band y Brincadeira; los gerundenses de La Banda del Surdo; los leridanos SDCK; los madrileños Swingdigentes y Cromatica Pistona; los valencianos de la Trocamba Matanusca; los vascos Deabru Beltzak, los navarros Hutsun Txalaparta o los aragoneses Os Diaples d´a Huerva, Bourbon Street, Asti queda Ixo!, Dulzaineros de Alcorisa, Esfuria Tronadas, Gaiteros de Estercuel o Artistas del Gremio, entre otros.

En segundo lugar, cabe reseñar la apuesta por la calidad y la diversidad en las propuestas presentadas tanto en concepción y planteamiento, como en procedencia y estilo. Así folk, rock, funky, techno, balcánico, brass band & hip-hop, samba, tango, percusión caribeña o batucada tienen cabida en la programación del festival.

En tercer lugar, la apuesta por espectáculos para todos los públicos. Desde su inicio el festival dedica la mañana a los más jóvenes , quedando la tarde y la noche para el desarrollo del programa artístico del festival que incluye actuaciones para todos los públicos.

  • -A nivel de público, el festival no ha parado de crecer desde su primera edición. En total más de 20.000 personas se han acercado a Mezquita a lo largo de todas las ediciones. Creemos que el éxito del mismo, debe atribuirse al boca-boca, a la complicidad de los medios, a la experiencia positiva de los músicos y a las características de la propia propuesta. Este éxito se ve refrendado, por ejemplo, en las visitas que tiene la página web del festival, que acumula 50.000 visitantes y 100.000 entradas.